20° día: Pabellón Dorado y Castillo de Osaka

publicado en: Blog, Japón | 3

 

En nuestra lista de Kioto sólo quedaba visitar el Pabellón Dorado (o Kinkakuji), un templo budista con las paredes exteriores cubiertas de oro.

 

 

 

 

 

 

Entrada del templo

 

 

 

 

 

Detalle de la construcción con oro

 

Hay que embocar la moneda en lo negro, no sabemos bien para qué

 

 

 

Dentro y fuera del templo está lleno de lugares que venden souvenirs y cosas budistas, y que no son para nada baratas. Eso, junto a los lugares para tirar monedas, y otras cosas que fuimos viendo en otros templos y santuarios, nos hizo corroborar que al final uno de los objetivos que tienen todas las religiones en común es el dinero. De cualquier, manera sigo prefiriendo el budismo y sintoísmo practicados en Japón, porque no usan la culpa como herramienta (Mati).

 

 

Colectivo/bus japonés (de Kioto)

 

Caminando por Kioto, nos encontramos un lugar con una entrada gigante con maquetas y otras cosas armadas, y que más adentro vendía justamente partes y sets para armar maquetas, robots, teatros de papel, etc.

Las fotos son sólo de la entrada:

 

 

 

Desde la estación de Nishiōji nos tomamos el tren para ir hasta Osaka.

 

 

 

Llegamos a Osaka, y fuimos caminado hacia el Castillo de Osaka, pero antes paramos a comer unas batatas fritas que vendían por la calle.

 

 

 

 

El Castillo de Osaka fue reconstruido y transformado en museo. Así que por dentro lo que menos parece es un castillo. De cualquier manera es lindo para visitar.

 

 

 

 

 

 

Llegamos en el último segundo para entrar y visitarlo: la última admisión es 16:30. Después de que sacamos las entradas cerraron las ventanillas.

 

Entradas del Castillo de Osaka

 

 

 

 

Una de las varias pantallas dentro del Castillo que contaban una historia con personajes de “holograma”

 

 

 

 

 

Cuando salimos del castillo empezó a hacerse de noche. Además, nuestro cuerpo comenzó a pasar factura, y nuestro cansancio se empezó a notar cada vez más. Sin embargo, no podíamos evitar ir a Dōtonbori, uno de los lugares más reconocidos de Osaka.

 

 

Para peor, Mati encontró en el camino una maquina gratuita para limpiar los lentes en la calle (que no supo usar muy bien), por lo que tuvimos que esperar unos largos minutos hasta que terminaba el proceso. No se notó tanto la diferencia, seguramente porque nos salteamos un par de pasos.

 

 

El Manneken Pis comiendo un waffle

 

Caminamos un monton para encontrar Dōtonbori, una avenida que tiene un río que la atraviesa por el medio, y que al alrededor está lleno de locales de diferentes cosas.

 

 

 

 

 

 

Finalmente llegamos al lugar más famoso de Dōtonbori, y quizás de todo Osaka: la publicidad luminosa de Glico. Estaba lleno de gente sacando fotos, y nosotros no podíamos ser menos.

 

 

 

 

 

 

 

Especie de pasillo-shopping que cruza la avenida principal

 

Finalmente, ya muertos pero habiendo conocido todo lo que más nos interesaba, decidimos volver.

 

Aprovechando que Mati tocó algo sin querer en la cámara, y grabamos sin sonido, cambiamos un poco el estilo y pusimos música en el video desde 6:04:

 

3 Responses

  1. Vegetaldeana

    Posta, todo muy lindo, pero como lucran.

    Y ya se que es una bolud**** pero que melancolía me dio escuchar el colectivo que te va contando en que parada estás. Es re Estados Unidos eso tmb, se me paintó un lágrimón.

    Son unos gordos, casi no pueden entrar al castillo porque pararon a comprar unas baratas fritas callejeras, jajajjaja :P. Igual tienen una re pinta yo también lo hubiese hecho #worthit

    Y que bizarro el pibito wue come waffle y hace la pipi. Es como que tube que mirar fijamente pensando realmente hicieron esto o estoy viendo cualquier cosa..

    Buen post! Y muy buen video.

    • Mati

      Lo de los colectivos es genial! El otro día me subí a uno acá en Buenos Aires que intentaba hacer eso pero el parlante andaba mal y no se entendía bien, o directamente se silenciaba. Después nunca más en mi vida vi eso acá. Pero bueno, al menos lo intentaron, jaja!

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