26° día: Otaru

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El plan del día era ir a Otaru, una ciudad a unos 40 km de Sapporo que habíamos visto en YouTube (principalmente en este video de Craker), y que nos había parecido interesante.

Para ir, tomamos primero el metro (subte), y luego el tren que se dirigía hacia Otaru, el cual ofrece muy lindas vistas porque en una parte de su recorrido bordea el mar (pero no hagan como nosotros, que nos sentamos del lado contrario).

 

 

 

 

 

“Sombras en la boca del metro”

 

Metro de Sapporo

 

En la mitad de recorrido del tren

 

El tren que nos llevó a Otaru

 

Apenas salimos de la estación lo primero que hicimos fue dirigirnos hacía el mar que se veía a lo lejos.

 

Afuera de la estación de Otaru

 

 

Una de las vistas más emblemáticas de la ciudad: El Canal de Otaru

 

 

 

 

Hermosa arquitectura europea de la ciudad

 

 

 

Después de ver el mar, fuimos a caminar por la calle principal del barrio de Sakaimachi. Al final de ese barrio hay una intersección de varias esquinas, que es donde está el Museo de las Cajas Musicales, y justo en frente una tienda de cosas de Studio Ghibli (como dije antes, ya nos habíamos informado de todo por YouTube).

 

 

 

 

 

 

 

Cuando estábamos caminando por la calle principal, empecé (Mati) a tener un dolor terrible en uno de los pies, posiblemente causado por caminar tantos kilómetros con las botas de dudosa calidad que compramos en el Donki. Un dolor que fue poniéndose cada vez más intenso y que no parecía mejorar con nada. Pero Otaru era tan lindo que valió cada segundo, así que no dejamos de recorrer, aunque parábamos cada tanto unos segundos. Vale aclarar que no volví a ponerme esas botas. Isma sufrió sus efectos unos días después (él compró las mismas botas).

 

Además, después de tanto caminar nos dio hambre. No sabemos bien por qué, pero encontrar un lugar que nos parezca interesante para comer nos costó un montón (y más con el pie así). Terminamos esta tienda tradicional, con comidas típicas, como ramen, gyozas, etc.

 

Mientras esperábamos a que nos traigan la comida, Mati intentó, sin éxito, usar la maquinita que estaba en la mesa. Poniendo 100 yenes, daba una carta de la que se le sacaban las piezas, y que servían para armar una figura de One Piece. El problema fue que después de poner los 100 yenes nada salió, así que tuvimos que preguntar cómo funcionaba. Resulta que tenía en el costado no visible a nosotros una palanca que había que girar como en las máquinas de gashapones, y así salía la carta.

 

A partir de acá supongo que tocamos algo en la cámara que hizo que aumente terriblemente el ISO, por lo que la calidad de las fotos baja un montón. Problemas de tener una cámara 100% en japonés.

 

 

 

 

 

La comida estaba normal, y la atención fue más o menos. Una empleada no hablaba, no sabemos si porque no sabía inglés o porque era un poco malhumorada. Además, otra se enojó bastante con las personas que estaban comiendo al lado nuestro, porque dejaron un yogurt o algo así en la mesa, que no era del lugar. Después de eso, a nosotros nos trataron bien y nos preguntaron si estaba rica la comida.

 

Entrada del restaurante donde comimos (Misora)

 

Museo de las Cajas Musicales

 

 

 

 

 

 

El museo (que en realidad es una gran tienda) fue muy lindo, aunque un poco caro. Creemos que vale la pena totalmente visitarlo, porque tanto las cosas que tiene, como su estética y el sonido de las cajas musicales de fondo, nos hacen meternos en otro mundo y relajarnos mientras lo recorremos.

 

Cajas musicales, con canciones de Ghibli (están en la tienda al frente del museo)

 

La calle principal, pero iluminada

 

 

Finalmente, emprendimos el regreso a la estación, con mucho cansancio, dolor y una súper nevada que nos dejaba blancos en cada paso, pero habiendo disfrutado de esta hermosa ciudad, a la que dan ganas de volver.

 

 

 

 

Ya en Sapporo, encontramos el muñeco de nieve que Isma había hecho días atrás, y que no parece haber sobrevivido a la nevada intensa del día anterior.

Sus anteriores estados: primero, segundo. Y tercero:

 

 

Para terminar, el video. Esta vez la edición, y lo que grabamos, es bastante respetable, así que recomendamos verlo. Hasta ahora, creemos, uno de los mejores que hicimos.

 

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