29° día: Recorriendo Nikko

publicado en: Blog, Japón | 1

 

Nos levantamos bien temprano, cerca de las 6, porque hoy nos esperaba un día de muchas aventuras por Nikko.

Aproveché (Mati) que era temprano para ir al baño termal público (onsen). Primero me metí en el interior, pero después me animé y fui al de afuera. Fue genial porque estaba nevando, y a su vez el agua estaba súper calentita, así que no se pasaba frío para nada, y era súper relajante. Cuando salí le dije a Isma que vaya. Me costó convencerlo, pero finalmente accedió, y pudimos disfrutar un rato más. Por suerte hubo nadie más en ningún momento.

 

 

El desayuno de las 7 am fue bastante similar a la cena: muchos sabores raros, e inclusive muchas comidas eran exactamente las mismas. Comimos lo que más nos gustaba, y el resto sólo lo probamos.

 

 


Recepción del ryokan

 

Después de eso, preparamos todas nuestras cosas, y abandonamos la habitación del ryokan. Por suerte, ellos se quedaron cuidando nuestro equipaje mientras nos fuimos a recorrer Nikko con un mapita que nos dieron.

 

 

El primer templo al que fuimos, el Sanbutsudo, lo estaban restaurando. Por fuera habían puesto una foto para que sepamos cómo es. Cuando sacamos la entrada nos avisaron que muchas cosas estarían a mitad hacer, o quizás ni estarían, así que aceptábamos eso al pagar. Obviamente dijimos que sí, y entramos al templo.

 

 

Adentro del templo no se podían sacar fotos (como en la mayoría de los templos budistas). Inclusive en refacción, era muy lindo, y creemos que valió la pena visitarlo.

Donde sí se podían sacar fotos era en las plataformas que había alrededor del templo, donde subimos y pudimos ver de un lado hermosos paisajes, y del otro el templo por fuera.

 

 

 

En una de las plataformas, se podían comprar unas maderitas y escribirlas con lo que uno quiera. Más tarde esas maderitas formarían parte del techo del templo, por lo que el mensaje quedaría en él por siempre (o quizás hasta la próxima restauración, dentro de muchos años).

 

Obviamente, las compramos por 500 yens cada una. Suponemos que con su compra, uno ayuda económicamente a la restauración del templo.

 

 

 

Otras maderitas ya ubicadas en el techo del templo

 

 

 

 

 

 

Después ese templo, nos fuimos caminando hasta el santuario Toshogu, uno de los más conocidos de Nikko, y que hace poco habían restaurado (e inclusive algunas todavía estaban en proceso).

 

Torii de la entrada al santuario

 

 

 

 

Un grupo de niños haciendo una excursión

 

 

 

 

Subiendo cientos de escalones hasta la Tumba de Ieyasu

 

 

 

 

 

 

Los tres monos: Sanzaru

 

 

 

 

Al salir, seguimos recorriendo por el camino que nos habían marcado en el mapa. Sin embargo, ya no seguimos su recorrido exacto, y nos metimos al lugar que nos pareció más lindo a simple vista: el templo Taiyuin. Como no podía faltar, también tenía partes en proceso de restauración.

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando salimos de ahí, nos fuimos caminado hasta la calle principal de la ciudad, donde buscamos un lugar para comer.

 

 

 

 

 

Al cruzar a la ciudad, pasamos por donde estaba el famoso Puente Shinkyo, uno de los lugares icónicos de Nikko.

 

 

Entramos a un restaurante que se veía bien y tenía escrito en español en la puerta: “Comida deliciosa” y algunas recomendaciones. Además, decía en inglés “Bienvenidos Vegetarianos”. Acá su ubicación exacta.

 

Atrás de Isma hay papelitos de gente de diferentes partes del mundo que dejó un mensaje al lugar (nosotros también hicimos uno antes de irnos)

 

 

Yakisoba, de Isma

 

Yakitori, de Mati

 

La comida estaba bien, tampoco era increíble, pero la atención fue muy buena.

 

Después de terminar de comer, volvimos para el lado del alojamiento (y los templos y santuarios), y caminamos un poco más por la zona.

 

 

 

 

 

 

 

Llegamos al ryokan, y les pedimos que nos llamen a un taxi para ir a la estación. Tomamos un tren y el shinkansen hasta Tokio, que venía lleno, así que viajamos separados. Por suerte el shinkansen es muy rápido, así que no tardamos ni una hora en llegar.

 

Ya en Tokio, nos dirigimos hasta el hotel Nihonbashi Villa. Llegamos muy cansados y encima nos atendieron más o menos: nos nos ayudaron con el equipaje (en Nikko sí), y la persona que nos recibió no fue tan amable (para el estándar japonés).

 

Después de acomodar todo, aprovechamos que estábamos muy cerca, y fuimos a pasear por Akihabara.

 

 

 

 

 

 

Acá el video del día anterior y este. Va mejorando de a poco la edición.

 

 

  1. Magali

    excelentes fotos!!! hermoso el video! da fríooooooooooo….jajaja! falta poquito!

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