La odisea del examen preocupacional

publicado en: Blog | 1

 

Después de tener una entrevista de trabajo en una cadena de comida rápida me dieron un turno para hacer mi examen preocupacional (esto es sólo el comienzo de la pesadilla).

El día del turno llegué al horario que me correspondía (08:00) y al entrar me sorprendí al ver tanta cantidad de gente esperando. Me atendieron, me entregaron un papel y un recipiente para mi orina (era muy pequeño) junto al número de mi turno, tenia el 48 y recién iban por el 11. Después de una hora de espera me llamaron para decirme que suba al segundo piso y que me iban a atender después de esperar otra vez a que me llamaran.

Cuando lo hicieron, le di mis datos personales junto mi documento a una mujer de recepción, y al momento de decirle que mi dirección del documento era otra (ya había tramitado otro documento con mi dirección real pero aun no me había llegado) un poco enojada exigió que le diga rápido la dirección, al terminar la despido con un “gracias” que no devolvió. Hasta este punto las cosas fueron normales a pesar de mis nervios por ser la primera vez haciendo este tipo de cosas, el problema empieza cuando tuve que sacarme sangre y entregar el recipiente de orina. Entré al consultorio, me sacó sangre y le pregunté dónde estaba el baño para llenar el recipiente.

Ahora empieza lo feo… Me dijo que me acompañaba hasta el baño por que al parecer él tenía ganas de orinar. Cuando entramos, me dijo que cierre la puerta mientras se abría la bragueta y sacó su miembro para orinar (quiero aclarar que todo esto lo hizo hacia mi dirección… ¡que asco!) señalando al mingitorio continuo diciendo que ahí había otro por si no lo había visto. Esperando a que termine de orinar este señor corpulento y barbudo mientras me miraba, preparé el recipiente (muy lentamente) para poder usarlo más tarde cuando me deje sólo. Después de que este señor se retire y que yo entregue mi muestra de orina, esperé otra vez en la recepción a que me llamaran…

 

01

 

Un tiempo después, una mujer nos pidió ver nuestros papeles para ver si ya habíamos realizado el electrocardiograma y nos llevó al subsuelo, un lugar oscuro, húmedo y frío con olor a excremento. Cuando llegó mi turno fue un trámite muy corto y la mujer fue muy amable, lo único triste fue el equipo que tenía que estaba un poco deteriorado y viejo, bastante viejo. Al terminar esto volví otra vez al segundo piso para hacer el examen clínico donde una mujer que se parecía a la Dra. Evelyn Vogel de Dexter  (sólo que un poco obesa y menos agradable) nos llamó a varios para que nos examinen. Nos hicieron esperar en un pasillo pequeño, y ahí esta mujer me miró y despectivamente me dijo “pasá nene” y le respondí que había llegado alguien antes que yo, era su turno y no el mío. Después de que pasó esta otra persona con la Dra. Vogel con sobrepeso, apareció otro señor que nos hacía el mismo examen *sonido de canto angelical* pidiéndome que pase a su sala, también fue bastante rápido este trámite y el señor fue muy amable.

Sólo me faltaba hacer la radiografía y no sabia si iba a poder lograrlo, había dormido poco por los nervios, no comí para poder hacer el análisis de sangre y sentía que llevaba años en ese lugar. Volví al subsuelo y esperé otra vez hasta que me llamaron y dijeran que me quedara quieto mientras hacían la radiografía, y al oír que ya podía retirarme dejando unos papeles en recepción el color volvió a mi piel y me apresuré para poder ver la luz del día otra vez. En la recepción la persona a la que le tenía que entregar los papeles estaba muy ocupada con su celular como para atenderme, le hablé y se dio cuenta de que estaba trabajando y recibió mis papeles.

Ya al salir de esa tortura lenta y tediosa miré la hora y ya era mediodía (estuve cuatro horas ahí adentro pero no por la cantidad de personas sino por la atención, algunas de las personas que estaban ahí adentro no tenían mucho interés en recibir consultas y me ignoraban o se iban a charlar en las escaleras sobre sus viajes). Moría de hambre y sueño, solo quería llegar, tomar agua y acostarme en mi cama. En mi viaje hacia mi casa uno de los subtes quedó fuera de servicio (¡Nooooooo!) y esperé a que pasaran un par de subtes para no viajar como una masa junto a los que estaban apurados. Llegué a mi casa y le mandé un mensaje a mi mamá pidiéndole disculpas por todos los trámites que le genere en la vida y dormí en paz.

Una respuesta

  1. alguien sin paciencia

    jajjaja, que ganas de masacrar personas me da este post.
    De verdad si fuera yanki sería de esos asesinos en seríe pero de este tipo de personas. yeap
    (?)?()?

    soy tu fan Isma:)

Dejar una opinión