Partimos hacia Tokio

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Finalmente llegó el día del viaje a Japón. Pudimos descansar bastante bien la noche anterior, aunque la ansiedad se notaba. Al mediodía nos despedimos de los familiares de Mati con una excelente comida armenia en Sarkis. Después terminamos los preparativos y partimos a Ezeiza. Nos llevaron en auto los padres y la hermana de Mati. El tráfico era insoportable, tardamos como dos horas: las dos horas más largas del mundo. Eso hizo que sintamos que no vamos a extrañar Buenos Aires en absoluto. Pensamos que estábamos llegando tarde (encima primero nos equivocamos de terminal), pero todavía estaba llena la cola para hacer el check-in para el vuelo.

Así, con muchos nervios y ansiedad en el aeropuerto de Ezeiza, hicimos los primeros trámites para embarcar.

Luego de mucha espera y de varios controles de seguridad, subimos finalmente a nuestro vuelo hacia Atlanta.

 

        

 

 

Buenos Aires de noche

 

La comida del avión fue muy rica, había bastante variedad para elegir (algunos alimentos eran de EEUU y otras veces tocaban argentinos). La pantalla del asiento era muy moderna, tenía muchos juegos, música, información del vuelo, para cargar el celular, etc. Además funcionaba muy bien.

 

 

 

En este mapa se podía hacer mucho zoom para ver exactamente por el lugar donde se estaba pasando (con referencias)

 

 

Mapa en modo horario-momento del día

 

 

Después de aproximadamente doce horas de viaje arribamos en Atlanta, donde teníamos que conectar con el otro vuelo.

La seguridad del aeropuerto de EEUU es extrema. Primero pasar por aduana e inmigraciones (dónde Mati no había llenado un papel importante), luego pasar por escáners (donde hay que sacarse las zapatillas, cinturones, etc.) y dar tu laptop para que la analicen. Una vez pasados los controles, las preguntas, y otras cosas, con mucho estrés llegamos al sector de embarque exclusivo de Delta Airlines.

No pudimos sacar cuchas fotos con la cámara porque se averió. Tantos años esperando para usarla en Japón o en el exterior y justo ahora no funcionaba bien (aunque ya parece haberse solucionado el problema).

 

Esta foto refleja el cansancio y estrés que implica un viaje tan largo por primera vez y pasando por EEUU

 

 

 

Había un árbol navideño de Argentina

 

 

El tiempo de espera fue de cinco horas aproximadamente, que usamos para recorrer el lugar, sacar fotos y para que Mati compre estos “peluches” que se transforman en almohada de viaje:

 

 

 

Ya en el avión nos relajamos, y más aún sabiendo que nuestro destino era Japón. En este vuelo nos dieron pantuflas para que estuviéramos más cómodos, sólo que hubo un pequeño problema: se acumuló un olor terrible a pies durante gran parte de viaje (creemos que eran los japoneses y chinos que caminaban mucho).

Ya cuando llegamos, después de 15 horas aproximadamente, hicimos todos los trámites para ingresar a Japón. Cuando los terminamos, un programa japonés de TV Tokyo nos hizo una entrevista en inglés de el porqué viajamos a Japón. El único que habló fue Mati, en cambio Isma se puso nervioso y trató de hablar lo menos posible.

 

Foto rápida con el celular apenas llegamos a Japón

 

Finalmente, después de dos horas más de viaje desde el aeropuerto de Narita hasta Tokio, llegamos al departamento que alquilamos.

 

Tomando el tren en Narita

 

 

Primer postal de Tokio que vimos: el cruce de Shibuya

 

 

 

 

 

 

Una respuesta

  1. muajajja ahora saben lo terrible que es llegar al aeropuerto de eeuu.
    Welcome to Japan!!
    🙂

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